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El Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación Fueguina (SUTEF) pareciera no haber sufrido impacto en la adhesión al paro en su segunda semana de conflicto y las amenazas de descuentos de haberes por días no trabajados por parte del Gobierno no han logrado calar en la persistencia de las medidas de acción directa.
Si bien ambas partes han jugado sus cartas como sí fuese la última mano, no caben dudas de que el SUTEF ha salido airoso por estos días en términos de réditos para sus afiliados. Se da el lujo de parar por tiempo indeterminado y hasta de rechazar un propuesta de aumento salarial del 15% ofrecida tardíamente por el Gobierno.
Por el lado del Ejecutivo sólo han existido vacilaciones y pese a que han sido enfáticos en reiterar que día no trabajado, será día no pagado, para que ello ocurra habrá que aguardar hasta el mes de abril cuando los docentes concurran a los cajeros y sientan el impacto directo en sus bolsillos. Si bien la gestión Ríos podrá argumentar que se dictó una conciliación obligatoria y que el gremio no acató, algo quizás impensado y hasta ilógico, lo cierto es que ni con la intervención de Nación han hecho vacilar a un gremio envalentonado.
Quizás lo más preocupante de toda la situación, es que el Ejecutivo ni siquiera ha tenido atisbos de sofocar el fuego en un lado, cuando esta semana los focos se comiencen a encender en otro. Los enunciados de nuevos conflictos ya son públicos y también por reclamos salariales.
La Asociación de Trabajadores del Estado anunció paros por recomposición salarial para fines de esta semana, lo que no hace más que agravar las cosas. Si todavía no se pudo satisfacer a los docentes, la pregunta que surge es: ¿Cómo harán con los otros sectores?.
A la decisión de ATE se suma la amenaza concreta de ATSA, que de concretar medidas de acción directa tendrá impacto en los hospitales de la provincia con posible desatención o guardias mínimas en dichos centros asistenciales.
Indudablemente el panorama para la gestión Ríos no es el mejor, y mucho menos se observa una reacción concreta tendiente a contener las implicancias de acciones gremiales estatales que tendrán impacto en la comunidad en general.
Ante dichas circunstancias no hay demasiadas opciones; o se sientan a negociar un incremento salarial serio y sustentable, o se persiste en el error pretendiendo cerrar acuerdos sectoriales que luego traen las consecuencias que hoy se pagan.
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